Contenedores para reciclar

Contenedor residuos orgánicos: En él se tiran los restos orgánicos, es decir todo aquello que no se puede reciclar: comida, ceniza, pañales, compresas, papel sucio, bastoncillos, preservativos, cuchillas de afeitar… Algunos de estos desechos pueden destinarse a la fabricación de “compost”, que sirve para abonar la tierra y también para recuperar el suelo en erosión.

Contenedor de plástico: A él van los envases ligeros de plástico, metal y tetra briks (garrafas de agua, tarrinas de yogurt, botellas de productos de limpieza, bandejas de corcho blanco, tubos de pasta de dientes, agrupadores de plástico que unen las latas, bolsas de plástico, latas de conserva y de bebidas, sprays de cosmética personal, ambientadores, bandejas de aluminio, bolsas de aluminio, papel de aluminio y film transparente que no estén muy sucios, insecticidas, aerosoles…). Los plásticos tienen muchas utilidades y son fáciles de reciclar. Además, como provienen del petróleo, con su reciclaje evitamos seguir extrayendo esta materia prima: si reciclamos dos toneladas de plástico, ahorraremos aproximadamente una de petróleo bruto. Los metales también son muy valiosos y con su reciclaje se consume menos energía que fabricando metal nuevo a partir de minerales. Los tetra briks tienen diferentes materiales, todos ellos reciclables.

No se debe depositar en estos contenedores: Envases metálicos de pinturas o productos químicos, Guantes usados, cepillos de dientes, biberones, Cubos de plásticos, juguetes y goma, Envases de vidrio, Neumáticos,  Electrodomésticos, componentes electrónicos, Utensilios de cocina, Bolígrafos, rotuladores, Cintas de video, carretes de fotos, Cajas de madera, Cartuchos de impresoras, tinta, pilas, Materia orgánica, papel y cartón.

Contenedor de vidrio: siempre sin tapas de metal o de corcho y siempre que sea vidrio utilizado para envasar alimentos, no así cristales de ventanas, vidrios planos o vasos rotos, que por su alto contenido en plomo deben ir a un punto limpio, para ser tratados en otra cadena de reciclaje. El vidrio es uno de los materiales más fáciles de reciclar y al fundirlo y darle nueva forma se ahorra un 93% de materiales y un 23% de energía.

No se debe depositar en estos contenedores: Frascos que contuvieran algún medicamento, Lámparas o restos de lámparas, tubos fluorescentes, Vasos, platos, vajillas, vitrocerámica o sus restos, Espejos, Cristales de ventanas y vidrios de coches, Tapas, tapones y elementos metálicos o plásticos, Corchos.

Contenedor de papel y cartón: que no estén sucios. A los sobres hay que quitarles las ventanillas de plástico (que se tirarían al contenedor amarillo) y a los cuadernos, las espirales (que irían al de orgánicos). Es recomendable plegar las cajas al máximo para evitar que ocupen espacio extra. El reciclado de papel y cartón ayuda a reducir la tala de árboles y el gran impacto ambiental de su fabricación: su reciclaje reduce en un 74% la contaminación del aire y en un 35% la del agua.

No se debe depositar en estos contenedores: Papel térmico para fax, Etiquetas adhesivas, Papel autocopiativo, papel carbón, Papel encerado o parafinado, Papel higiénico y sanitario, Papel de aluminio, Fotos, radiografías.

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